Asociación Española Guías y Scouts de Europa

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El Campamento Scout de Europa

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A riesgo de repetirme y de repetir algo de lo que puedas leer en este número de la revista, quiero abordar, como siempre de pasada y procurando no resultar pesado (al menos así creo que llegaréis a leer el artículo completo), el tema del campamento en general y del de verano, en particular, dada su proximidad.

Estoy convencido de que estas líneas os podrán ayudar a retomar, si es que se diera el caso, el sentido verdadero del campamento Scout de Europa, teniendo la seguridad de que, a esta altura de la Ronda Solar, estáis totalmente volcados para que vuestra actividad de fin de año scout sea, efectivamente, esa mezcla de paz y aventura que pondrá punto final a un ciclo lleno de trabajo y que dará ilusión para afrontar los nuevos retos que se os presentan.

El campamento es el eje en torno al cual transcurre la vida de todo scout. Todo se hace pensando en él. Todo el trabajo realizado durante el año revierte en él. Es donde se aplica, en su sentido más amplio, el método scout. Es el "aula" natural de esa Escuela de los bosques, que hace, en el escultismo, que seamos buenos ciudadanos. El P. Forestier dice de él que es el "reino de los muchachos, la ciudad que van a construir, ordenar, dirigir y donde, con toda libertad, podrán probar mil experiencias que pondrán en acción sus facultades de iniciativa, de ingenio, de juego y de abnegación". Efectivamente, el campamento es, ante todo, dominio de los chicos. Una vez más, nuestra misión acaba en el preciso instante en el que da comienzo esta actividad.

Como sabéis, la máquina del campamento de verano se pone en marcha a comienzos de ronda, cuando se fijan las grandes líneas de actuación durante el año con vistas al campamento. Actividades, salidas, progresión, reuniones, etc., se desarrollan de cara a esa meta cíclica que supone el gran campamento. Tu tarea como Jefe de Tropa ha consistido en dotar de los medios y apoyos necesarios a las patrullas, al tiempo que has supervisado que éstos se hayan utilizado debidamente para que todo esté a punto cuando el día "D". Durante todo el año has sido partícipe, más o menos directo, de la evolución y consecución de los objetivos marcados, empleándote a fondo para que tu unidad gozara de la mayor de las garantías para poner en práctica aquello que os propusisteis en la primera Corte de Honor. Sólo quedaba que en estos últimos meses previos a la actividad de verano, los detalles que no hubieran sido del todo resueltos, se concretaran definitivamente. Si es así como ha ocurrido todo, date por satisfecho. Has terminado tu función principal. La "ceremonia" está perfilada.
Pero como en cualquier ceremonia, ésta también tiene su ritmo, su cadencia. En esto consistirá ahora tu papel, es decir, en procurar que el ritmo sea constante y armonioso, sin los agobios producto de una incesante actividad, ni los letargos propios de una comunidad de lagartos en un día de verano. Bien es cierto que la tendencia general es que se den más casos de lo primero que de lo segundo, pudiéndose llegar incluso a "milimetrar" tanto los horarios que resulte extremadamente aburrido ver cómo, una vez terminado el colegio, los chicos se introducen en una dinámica de similares características. Tampoco nos vamos de "maniobras"; éstas, entendidas como un ensayo, ya se han practicado a lo largo del año. Se trata, pues, simplemente de imprimir el dinamismo propio de un campamento Scout de Europa. Sólo hay que jerarquizar el tiempo en función de los cinco fines del escultismo, teniendo presente que en esa división, cada fin goza de la misma importancia.

A grandes rasgos el campamento Scout de Europa lo podríamos dividir en cuatro momentos que, juntos, dan valor a nuestra actividad scout diferenciándola de otras que llevan el mismo nombre.



El campamento es acción.

Efectivamente, en todo campamento se plasma lo que durante el año se ha aprendido. Se aplican nuevas técnicas, se ensayan novedosos proyectos de instalaciones, de veladas, de juegos, etc. Pero también es el lugar donde se adquieren nuevos conocimientos (aunque no sea esta la finalidad del mismo); cantos, lugares...

Es un reino que aún está por construir, y que hay que acomodar a nuestras necesidades, sin que ello signifique sobresalir en el conjunto (armonía con la naturaleza). Para esto es imprescindible, como para cualquier proyecto, un "trabajo", en este caso físico, que va a dar como resultado el escenario donde de habrá de desarrollar toda la vida como acampados. Pero no se trata de un trabajo entendido como carga impuesta, sino como antesala obligada para conseguir un determinado orden en el cual se van a llevar a cabo nuestras expectativas.

Así, el campamento es acción porque es un gran juego en el que tienen lugar otros tantos, y en el que se cultivará un gusto por el esfuerzo (no sé si llamarlo "sacrificio físico" en el sentido de superación) alegre y participativo.
Si a todo esto le unimos el marco natural de vida al aire libre, podemos comprender perfectamente a qué quiere decir el fin salud.



El campamento es progresión.

Si la progresión personal que los chicos emprenden y ponen en ejercicio a lo largo de la Ronda Solar, está dirigida para formar al muchacho como persona íntegra en el seno de una unidad que será su misma patrulla y en el marco reducido de una actividad de patrulla o de tropa (fundamentalmente las salidas), es en la "prueba" del campamento de verano donde deberá poner de manifiesto su bagaje scout, al tiempo que le servirá de "escuela de escultismo" y de vida.

El fin pedagógico que tienen todas y cada una de las actividades que programamos hacen que el chico se vaya formando como persona útil en la sociedad, pues en esta experiencia él es el principal actor. Esto, que es la teoría de la llamada "pedagogía de las pruebas de clase", se concreta en el campamento en una de las actividades más importantes en nuestro escultismo, como es la exploración.

Nunca se insistirá lo suficiente en la relevancia de esta vivencia y en la importancia que supone su buena preparación y su correcta aplicación, pues la mayor riqueza del escultismo reside precisamente en su afán de apertura hacia los demás, hacia lo desconocido, como mejor fórmula para que en la persona no se den ni la intolerancia ni la exclusión indiscriminadas.

No obstante, éste es sólo un aspecto.

Cualquier vivencia en un campamento ayuda a progresar. Todo lo que se ha dicho y lo que se dirá a continuación, revierte en este punto (una prueba más de que en el escultismo todo está relacionado). Las veladas, las instalaciones, la convivencia (también con sus roces), la oración, la naturaleza, etc., etc., tienen por objeto la formación del carácter y de la personalidad del muchacho. Pero no olvides que tú, jefe, no eres el actor, y que cada actor tiene una manera diferente de interpretar su papel.

Por último, el campamento no es el lugar donde se concede una clase, pero sí donde se pueda trabajar para conseguirla.



El campamento es convivencia

Si la convivencia pasa por el servicio, entonces la vida en patrulla es una "escuela de servicio". Por esta razón, entre otras igual de profundas, la vida de patrulla debe tener una especial consideración en el campamento. Esto, aunque puede parecer de perogrullo, no está de más recordarlo para que no se den actitudes "unipersonales" que mermen en algo el trabajo en equipo.

En esto, tú, jefe de tropa, tienes que poner especial atención. A través de los Consejos de Jefes que celebrarás en el transcurso del campamento, tomarás el pulso de la vida de cada patrulla: los cargos deben funcionar bien, la patrulla trabaja al unísono, siendo el Jefe de Patrulla, el primero que dé ejemplo de ello.

Debemos procurar que el campamento sea modélico. Es una sociedad ejemplar, compuesta por varias comunidades, cada una con sus costumbres y especificidades. Para que este engranaje funcione, cada uno en su comunidad tiene que desempeñar lo mejor posible el papel que le ha tocado. La convivencia pasa por esto. Pero para que esta armonía tenga lugar, hace falta identificarla con un proyecto común que ilusionará a los muchachos.

Por otra parte, convivir también significa tolerar, y no se puede dar esto último si no se conoce lo suficiente. Hay que dejar tiempo para que fluya la comunicación, no ya en la patrulla, sino entre las patrullas. La ilusión del proyecto crea un cierto aire de competitividad que nunca pasará por el menosprecio de los demás proyectos, sino, al contrario, por su respeto, inspirando un sentimiento de superación.

En la patrulla, la convivencia estrechará los lazos de amistad, conociendo más a los demás y a uno mismo. Los caprichos personales no tendrán lugar si no se producen en el beneficio de la totalidad de la patrulla. Se cultiva la abnegación como una concreción más del sentido de servicio.

Fijaos en la importancia que puede tener un campamento en la vida de un scout, de un chico. Descubrirá una forma distinta de vivir. Ahora el muchacho no vivirá sólo para él, como ocurre en su casa, sino para los demás. Descubrirá nuevos hábitos, caracteres diferentes, manías distintas, y por supuesto también virtudes de las que él quizá no disfrute y que a buen seguro, si todo va bien, intentará imitar.



El campamento es contemplación.

Siguiendo con el tono de "condicional" que vengo empleando en este artículo, si el escultismo se realiza plenamente en la "escuela de los bosques", es precisamente para aprender, lejos del mundo impersonal y desnaturalizado, lo que la naturaleza nos tiene que aportar, o lo que es lo mismo, lo que Dios nos quiere decir a través de su obra cumbre. No hace falta insistir en que si trasladamos nuestros ruidos y ocupaciones habituales y "ciudadanas" al campamento, no nos diferenciaremos demasiado de los domingueros que van a comerse una paella al campo.

Nuestro diálogo con Dios debe basarse en las cosas simples. Esto supone una vuelta del hombre a lo natural, alejándose de las complejidades que a lo largo de la historia no han hecho más que apartarlo de Él, o buscarlo en el medio artificial que hemos creado.

Por esta razón, entre otras de carácter puramente pedagógico, el campamento no puede ser estresante, aunque tampoco es inactivo. Hay que dejar tiempo para que el chico pueda observar y descubrir "en la naturaleza la obra de Dios"; para que se integre en ella y le pierda el miedo como algo que, hoy por hoy y de manera irremediable, nos resulta hostil.

No hay mejor oración que aquélla que surge desde lo más profundo de nuestro corazón al contemplar un paisaje majestuoso desde la cumbre de una gran montaña, o acción de gracias más bella que la que se hace tras beber el agua fresca de un arroyo transparente. El campamento, aparte de esa experiencia inolvidable de compañerismo, competición, alegría y aventura, debe servir para establecer el germen de la unión necesaria del hombre (el chico en este caso) con Dios, de tal manera que deje en los muchachos (lógicamente en nosotros también) una sensación de dependencia tal que pida, cada vez con mayor insistencia, salir al encuentro de Aquél que le habló a través de las estrellas.

Claro está que este diálogo, como jefes que somos, lo debemos facilitar nosotros. ¿Cómo? Garantizando la participación en la oración de todos, haciéndoles ver que dentro de la cadencia propia de un día de campamento, la oración es una parte esencial: es aquello de convertir en oración todo lo que uno hace (una oración espléndida al caso es el Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís). Garantizando las misas, a ser posible diarias, como invitación a recibir a Cristo en nuestro interior para poder ver su Obra con la mirada limpia de todo tamiz. Como es lógico, la presencia de un sacerdote en el campamento nos facilitaría la tarea enormemente.

Para terminar sólo quiero que recuerdes que el ritmo de un campamento Scout de Europa debe estar basado, con una equivalencia y peso exacto, en los cinco fines, pero sobre todo, y esto es muy importante, debe estar muy, pero que muy alejado de la dinámica diaria que tanto nosotros como las chicos (éstos cada vez más) soportan en las ciudades. No olvides que el mundo es ya demasiado complicado. Como te dije al comienzo, el reino del campamento no puede parecerse a nada de lo que se experimenta habitualmente.

Os deseo unos campamentos repletos de actividades, inundados por la ilusión, llenos de progresión y compañerismo, y por supuesto, bendecidos por la Gracia de un Dios dispuesto a cambiar nuestro corazón.

Adelante, Buena Caza y feliz campamento a todos.


José Manuel Castaño Aguilar. CNS.

Asociación Española Guias y Scouts de Europa. Miembro de la Federación de Escultismo Europeo - FSE

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