Asociación Española Guías y Scouts de Europa

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LOS SACERDOTES EN EL ESCULTISMO

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Hace pocos días he terminado de leer escrito por el Padre Manaranche (Consejero Religioso Nacional del rama Rover en Francia) titulado "Jacques Sevin, una identidad" libro que recomiendo fervorosamente a los sacerdotes que han hecho opción por el escultismo católico y a los jefes que deben trabajar con ellos.

Creo sinceramente que este texto arroja mucha luz a unos (sacerdotes) y a otros (jefes), para que ambos se comprendan y se complementen, tal y como exige el auténtico escultismo católico.


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Una buena manera de ilustrar lo que he dicho en este libro sobre la espiritualidad scout y su inserción en la vida cristiana, es hablar de los sacerdotes en el escultismo. A este respecto existen varios niveles:

· El sacerdote es un cristiano como los demás:

Es un hombre en principio con un corazón "en marcha", pero no con un funcionamiento inanimado; un bautizado candidato a la santidad. "Con vosotros soy cristiano, por vosotros soy obispo", decía San Agustín (Lumen Gentium, nº 32). El ministro ordenado no hace compañía al pueblo de Dios: él también está sometido a la palabra y a los sacramentos, sometido a la Iglesia.

· El sacerdote ha querido dar a esta vida cristiana, un colorido scout

O bien es un scout que ha llegado a ser sacerdote (y sin duda el escultismo ha tenido mucho que ver en su vocación) o bien es un sacerdote que ha llegado a ser scout (y esto habrá supuesto necesariamente para él alguna aportación a nivel espiritual). En este segundo caso, se duda muchas veces sobre si es oportuno que un sacerdote llegue a hacer su Promesa, porque sus compromisos sacerdotales son más importantes. Pero, guardando las distancias, el del matrimonio también lo es y los esposos hacen sin ningún problema su Promesa scout. Quizá sería mejor si este paso se hiciera durante el seminario: sorprendería menos. Si es después, tendrá el sentido de un compromiso sacerdotal con el movimiento. Como San Pablo, que se hace judío con los judíos y griego con los griegos (1 Co 9, 19-22), el consejero religioso se hace scout con los scouts, pero no de una manera superficial: sino de corazón y con toda el alma. Se puede decir lo mismo de la Partida Rover.


· El sacerdote scout ha podido elegir una escuela de espiritualidad particular.

Esto es muy evidente para los religiosos. En la tradición de la Iglesia, el sacerdote ha encontrado eso que la Ley scout no le ha podido dar y no le dará, por ejemplo un modo de oración, un itinerario para llegar a Dios, un objetivo misionero particular, maravillosas obras de espiritualidad, por no hablar de una escuela de teología por ejemplo. Ser carmelita, dominicano... ¡qué sé yo! no es un simple matiz. Riquezas tales no se encuentran en la Ley scout, pero tampoco se contradicen con ella. El consejero religioso lleva en sí todo un mundo, pero esto no le condiciona a pasar de puntillas por el escultismo, al contrario puede y debe hundirse en él de todo corazón.

· Y luego el sacerdote scout es ... sacerdote.

Y sobre esto reflexionaremos atentamente. Empecemos por distinguir tres cosas: el sacerdote, el director espiritual y el consejero religioso (CR).

a) El sacerdote es un hombre que ha recibido un ministerio ordenado. No es un simple "empleado temporal": es un consagrado. Y un consagrado de fondo y por completo, que no puede tener una vida pública y otra privada, porque él es Cristo totalmente: "totus tuus". Por estas y otras razones el sacerdote no se encierra en una zona delimitada, ni si quiera en una diócesis, porque el ministerio que ha recibido puede llegar hasta el fin del mundo según dice el Concilio (Ministerio y vida de los sacerdotes, nº 10; Formación de los sacerdotes, nº2). Por lo tanto nadie puede "echar mano" sobre estos hombres para hacerles de su exclusiva propiedad. Se podrán apreciar todas las cualidades humanas y espirituales que posea pero lo más profundo de su ser es su ordenación: ésta le marca de forma indeleble. No se le puede reducir a su función utilitaria. Antes de ser un "sagrado hombre" experto en campismo, tu CR es un "hombre sagrado". Lo cual no quiere decir distante, intocable, temible: sagrado quiere decir "elegido por Cristo" y dado como tal a los hombres para que ellos le devoren como un pan bueno.

b) El Director espiritual es por lo general un sacerdote, por lo tanto un hombre, pero no necesariamente. Si es un sacerdote, entonces podrá ser también tu confesor, pero tampoco obligatoriamente, por razones prácticas (el confesor debe ser fácilmente localizable) y espirituales (la dirección espiritual y la confesión tienen ritmos diferentes). Con el director espiritual, confesor o no, se crea un tipo de relación basada en la confianza y el secreto absoluto. La FSE pide al Rover tener un director espiritual, pero no lo designa, y no le pide hacer un informe de sus intercambiadas confidencias... El fuero interno y el fuero externo no se mezclan.

c) El Consejero Religioso es un sacerdote al servicio del movimiento y reconocido por el movimiento, y con el acuerdo de la Iglesia en lo que respecta al nivel nacional. Y ahora escuchad bien:

· El CR no es un jefe; acepta las reglas del juego donde la primera es que él tiene su lugar: que lo tiene totalmente- sí totalmente, sin timidez- pero sin acaparar el lugar de otro, en definitiva sin avasallar. Esto no quiere decir que él se adjudique todo lo espiritual descartando al laico, ni que el laico recurra siempre a él cuando se trate de dirigir una oración, ni que el laico deba permanecer ignorante de la teología. ¡Como si la "religión" fuera "cosa de curas"!. Es necesario encontrar un equilibrio. El CR se define por lo tanto negativamente (no es un jefe, ni un cazador.. ) y positivamente (realiza completamente su papel sin callarse, ni acobardarse), lo cual no le impide tener cualidades humanas y competencias técnicas.
· Hablemos claro. El CR no es el cura del grupo scout como lo sería de su parroquia, donde incluso con la participación cada vez más activa de los laicos (¡¡y gracias a Dios!!), el cura sigue siendo el cura, es decir el pastor según el mismo nombre de su ordenación (Christifideles Laici, nº 23). El CR no es el animador de un movimiento, en principio apostólico, donde prima la dimensión espiritual y donde la articulación laicos-sacerdote es más fácil, (al menos en principio) incluso aunque sean los laicos los que son responsables de las cosas. El CR se encuentra en un movimiento educativo, que tiene su autonomía y su pedagogía propias. Respeta por lo tanto las reglas del juego, pidiendo a las reglas del juego que respeten su sacerdocio. Esto debe ser comprendido siempre desde el principio, y siempre es comentado, evidentemente desde la confianza.
· El puesto de CR no circunscribe todo el sacerdocio, incluso aunque el CR sea ante todo un sacerdote. La ordenación le confiere una tarea que va más lejos que "aconsejar religiosamente" más lejos incluso que bendecir una promesa o una partida rover en el final de una cadena industrial lanzando al mercado el producto terminado, ¡¡me atrevería a decir!!. El CR debe rehusar enérgicamente ser tratado como un peón, no tiene tiempo que perder y tiene muchas otras cosas que hacer.
· El CR participa en numerosos consejos en los que él tiene un puesto. Debe abstenerse de entrar en las "refriegas", su papel es el de mantener la paz en el grupo y de recordarla a los participantes, de lo contrario arruinaría toda su influencia.
· El CR debe saber que su presencia en el campamento puede impresionar a un joven jefe que no sabe muy bien cómo se van a desarrollar las cosas: cómo el sacerdote va a utilizar su tiempo, cómo se va a comportar con los scouts o los rovers, qué les va a decir, cómo reaccionará ante las órdenes dadas a todos, cómo ocupará su lugar en los consejos, etc. Por lo tanto es importante tener confianza para armonizarse y hablar francamente. Los únicos casos donde podría haber problemas, son aquellos en los que por la imprudencia de un jefe o su desconocimiento de la legislación se pueda incurrir en un grave riesgo en términos de seguridad: en caso de accidente, los padres no dejarán de acusar al CR de pasividad y de no haber hecho nada para prevenir un drama. Pero esto no ocurre todos los días.
· Dicho de otra forma, el CR asume plenamente las reglas del juego, pero sin abdicar ni camuflar su realidad profunda. Interior al movimiento y plenamente al corriente de sus actividades, el CR le trasciende en un sentido concreto: no es la FSE quien le ha ordenado, y el no ha sido ordenado para la FSE solamente. Su ministerio sacerdotal desborda al escultismo, al cual está feliz de poder dar su tiempo y del cual recibe gracias formidables, como la de Vezelay por ejemplo. Podría dejar el movimiento por razones diversas. Y el movimiento podría retirarlo sin retirarle por ello su sacerdocio.
· Añado: si algunos scouts, bastantes, han sentido la llamada para ser sacerdotes es porque han encontrado en el movimiento hombres totalmente sacerdotes y no solamente capellanes acomodados fieles a sus pequeñas obligaciones profesionales.
· Pero puede que tu CR no sea tu director espiritual, ni incluso tu confesor habitual. "Libertad, libertad amigo..." procura entonces armonizar entre todos esos hombres sin ponerlos en oposición, incluido no comparar al uno con el otro; sin reducir a tu CR a un celebrante de misas o a una simple garantía para los padres.

d) Sea tu Director espiritual o sea tu CR, el sacerdote se caracteriza por la paternidad espiritual (1 Co 4,15; 1 Te 2, 11-12). Pero los laicos ejercen también una paternidad de otro tipo, en los diversos apadrinamientos por ejemplo. Sólo comprenden bien a los CR los jefes que tienen un alma religiosa y que no se refugian en la técnica; los jefes que tienen un corazón paternal. También puede existir un cierto anticlericalismo, que en el fondo constituye una incomprensión de la fe cristiana, expulsada de la realidad humana y reducida a lo "cultural". Si se da este caso, el CR es tolerado, al mismo tiempo que es requerido de forma imperativa para obedecer al instante a las órdenes de su "patrón" como si fuera una "chacha eclesiástica" dúctil y maleable a su merced, sin la sombra de la menor cortesía scout. Bendecir una promesa al instante, o una cruz en la montaña aunque otro ministerio sea urgente. Reservar todo un fin de semana para una charla después de una velada y que luego nos pidan ¡que sea corta! ¡Se tiene derecho! Se ha pagado la cuota y esto está incluido en el precio!. Se tiene incluso derecho a la misa en el campamento mientras que la parroquia de al lado no tiene sacerdote... A todo esto se suma la tranquilidad cuando en un juego de "topo", por ejemplo, se pide al CR que prepare una pequeña oración y luego se salta ésta sin pedir disculpas sencillamente porque el juego va retrasado y la oración no tiene ninguna importancia. Y da lo mismo el trabajo cumplido en vano!... Se que esto existe, aunque yo sólo lo haya comprobado en alguna ocasión.

Desde luego en este sentido hay que intentar comprender la juventud de un jefe que no domina la situación y necesita autoafirmarse de manera ostentosa. Lo que une al CR y al jefe no es una subordinación militar ni si quiera una yuxtaposición pura y simple: es la comunión en la misma fe cristiana y en la misma tarea educativa. Si no, nos salimos del escultismo del Padre Sevin y más aún, de la Iglesia católica.

El movimiento scout no debe tener miedo de esta realidad que le rebasa: la del ministerio ordenado. Si el escultismo debe ocuparse necesariamente de "lo administrativo", no debe dejar jamás que esto fagocite a "lo espiritual". Es esto lo que constituye y estructura a la Iglesia católica. Sin esa dimensión, las pruebas scouts no serían más que concursos de memoria y por tanto inútiles curiosidades, las bendiciones más que gestos folklóricos sin significado ni eficacia, la liturgia más que un ballet correctamente ejecutado sin dar lugar a ninguna oración.

En definitiva ser sacerdote tiene un significado muy concreto y ejerce un cuádruple papel.

1.- Por el ministerio al que él está consagrado, es el Alter ego de un Cristo vivo que prolonga sus gestos y se sirve de él, no para una tarea jurídica sino para una empresa sacramental. El escultismo anglosajón, la mayor parte del tiempo protestante, ha infligido al movimiento un duro handicap, contentándose con CR que son pastores no ordenados y por tanto que no realizan ninguna liturgia in persona Christi. Nos quedamos extrañados con este ministerio de tipo exhortativo que no reproduce nunca los actos de Cristo el sólo "culto" digno de este nombre, y que se encuentra muy acomodado en el papel de "consejero religioso", sin más. Por lo tanto el obispo y el sacerdote tienen el lugar de Cristo-Cabeza, ellos hablan y actúan en nombre del Señor, y no solamente en su propio nombre. El escultismo católico, para merecer este calificativo, debe darle al sacerdote un lugar que permita a Cristo ser algo más que un predicador. En la liturgia eucarística la anunicamos proclamamos ven señor jesúa no es una nostalgia: ella realiza una presencia. Y esto lo cambia todo.

2.- "En su ser mismo y en su misión sacramental, aparece como el signo de la prioridad absoluta y de la gratuidad de la gracia" (Pastores do vobis, nçº 16). Una espiritualidad no es una búsqueda de perfección a fuerza de golpes: es una respuesta a la iniciativa divina. Si no el escultismo crearía mercenarios musculosos... y ridículos.

3.- El sacerdote es el testimonio de la caridad pastoral del Corazón de Jesús que debe siempre tener la última palabra. No hay conflicto que no pueda terminar en el perdón, o si no el escultismo estaría fuera de la Iglesia (mt 18, 15-22)

4.- Como Jesús, el sacerdote es también el testimonio de la salvación universal: no puede dejarse acaparar ni retener por un grupo particular, porque debe también predicar el Evangelio en otros pueblos (Mc 1,38). Si es demasiado "capellán" no será profeta. El exceso de control mata al profeta.

Por lo tanto no se puede tener una espiritualidad cristiana sin el servicio del sacerdote, sin su diaconía. Y como desde el principio he hecho defensa de la sabiduría humana contra todos sus detractores, yo suplico que se deje zambullir en las aguas de la gracia.



Padre André Manaranche
Traducido por Juan Carlos Corvera
Servir nº 15

Asociación Española Guias y Scouts de Europa. Miembro de la Federación de Escultismo Europeo - FSE

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