Asociación Española Guías y Scouts de Europa

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El santo de patrulla (o el santo patrón)

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Cuando se funda una patrulla, es costumbre ponerla bajo la protección de un santo o santa, al igual que se hace en al grupo. Pero, ¿quién es? ¿Para qué sirve? ¿Sólo para pedirle protección en cada oración? La respuesta, como puedes imaginar es no, exclusivamente.

Entre otras cosas, se trata de saber quién es el santo de la patrulla, conocer su vida, sus obras para dárselas a conocer al resto de la patrulla, de manera que sirvan de ejemplo a imitar por todos los chicos.

Esto se puede hacer durante una velada de patrulla o, incluso, tomando la vida de este personaje como tema central de un fin de semana entero: ejes de progresión de la patrulla, gran juego, velada, oración y, por qué no, también en las comidas, reproduciendo la gastronomía de la región o país de procedencia del santo.

Este conocimiento del santo patrón también puede ser para la patrulla la ocasión perfecta para descubrir toda una época, unas costumbres y un país. Todo esto puede estar muy bien, pero, ¿para qué más sirve?

Este descubrimiento no consiste, tan sólo, en un simple acercamiento a una cultura. El santo de patrulla debe ser, ante todo, un ejemplo para la vida de cada uno de los chicos de la patrulla. Así, cuando se presenta alguna dificultad, la patrulla debe pensar en cómo habría actuado su santo protector en esta situación, procurando, a continuación, adoptar la solución que él habría escogido de encontrarse entre vosotros.

Que este santo sea para tu patrulla un ejemplo tanto para las acciones como para los fines que os propongáis Si, por mil y una razones, no podéis hacer las mismas cosas que él hizo, sí que podéis actuar con el mismo espíritu y sentido que él. Por ejemplo, si tenéis por santo a Don Bosco, ¿por qué no hacer una actividad destinada a los más jóvenes que no pertenezcan al grupo, como lo hiciera él cuando fundó numerosos orfelinatos?

La patrulla no debe dudar en pedir la protección del santo patrón, pues él puede ayudarnos intercediendo por la patrulla ante Dios.
Resumiendo, no es obligatorio que la patrulla tenga un santo protector, sin embargo, tenerlo puede ser una magnífica ocasión para que la patrulla descubra y progrese, conservando, por ello, una imagen concreta y real de lo que es la santidad.

Adaptado de Scout d'Europe, 196, pág. 9.

Asociación Española Guias y Scouts de Europa. Miembro de la Federación de Escultismo Europeo - FSE

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